







Un rompecabezas diferente que primero se arma… y después se pinta. Cada pieza forma parte de una ilustración lista para colorear, permitiendo que los chicos personalicen su propio puzzle.
Una propuesta creativa que combina concentración y expresión artística en un solo juego.
A partir de los 4 años.
(Requiere coordinación para armado y control del trazo al pintar.)