Ladrillos Locos es el juego perfecto para poner a prueba tu pulso y tu capacidad de decisión. El objetivo es construir una pared sólida y, por turnos, ir quitando ladrillos con la pequeña espátula sin que el simpático pingüino que está en la cima se venga abajo. Es un juego dinámico, rápido y muy divertido que mantiene a grandes y chicos en tensión hasta el último segundo.
Recomendado para niños a partir de los 3 años (+3).
✔ Motricidad Fina: Requiere movimientos precisos y controlados para empujar el ladrillo correcto sin tocar los demás. ✔ Planificación Estratégica: El niño debe observar qué ladrillo es "seguro" de sacar y cuál sostiene toda la estructura. ✔ Habilidades Sociales: Fomenta el respeto de los turnos, la competencia sana y el juego compartido en familia. ✔ Tolerancia a la Frustración: Ayuda a manejar la emoción cuando la pared finalmente se cae, entendiendo que es parte de la diversión.
Es un "juego emocionante" (como dice su caja) porque es muy impredecible. Al ser piezas de plástico fáciles de limpiar y encastrar, es un juguete muy duradero. Además, su montaje es tan sencillo que los chicos pueden armar la pared ellos mismos una y otra vez, fomentando su autonomía.
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Ladrillos Locos es el juego perfecto para poner a prueba tu pulso y tu capacidad de decisión. El objetivo es construir una pared sólida y, por turnos, ir quitando ladrillos con la pequeña espátula sin que el simpático pingüino que está en la cima se venga abajo. Es un juego dinámico, rápido y muy divertido que mantiene a grandes y chicos en tensión hasta el último segundo.
Recomendado para niños a partir de los 3 años (+3).
✔ Motricidad Fina: Requiere movimientos precisos y controlados para empujar el ladrillo correcto sin tocar los demás. ✔ Planificación Estratégica: El niño debe observar qué ladrillo es "seguro" de sacar y cuál sostiene toda la estructura. ✔ Habilidades Sociales: Fomenta el respeto de los turnos, la competencia sana y el juego compartido en familia. ✔ Tolerancia a la Frustración: Ayuda a manejar la emoción cuando la pared finalmente se cae, entendiendo que es parte de la diversión.
Es un "juego emocionante" (como dice su caja) porque es muy impredecible. Al ser piezas de plástico fáciles de limpiar y encastrar, es un juguete muy duradero. Además, su montaje es tan sencillo que los chicos pueden armar la pared ellos mismos una y otra vez, fomentando su autonomía.